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La llegada de Semiramis

Pues eso, que normalmente no fotografío las llegadas, pero cuando vine de recoger la Roxydoll Lucy que le compré a Kam, no pude resistirme a hacer unas fotillos, y Mini Westley que estaba emocionao de ir a ver a una niña de su tamaño, ya le tenía preparada una bienvenida...



Mini-Westley: ¿Que es eso?
Sonia: Una nena que me he traído... ¿quieres ser el primero en saludarla?



Mini-Westley: Ya sabes que si es chica... oye, parece que quiere salir, la pobre. ¿Porque la tienes encerrada en una caja?



Mini-Westley: ¡No te preocupes, princesa! Westley vendrá a rescatarte
Sonia: Peliculero...



Mini-Westely: Aquí no hay nadie, solo una carta... ¿se habrá fugado dejando una nota?
Semiramis: Mseftoy maquimpf!!!!



Mini-Westley: ¡Vaya, peque, ¿qué hacías ahí debajo?!
Semiramis: Quiero salir, esta muy oscuro...



Semiramis: Tengo miedo, todo esto es nuevo, ¿donde esta Kam?
Mini-Westley: Venga, tranquila, no te preocupes, espera aquí un momento que tengo algo para tí---



Semiramis: ¿Donde habrá ido? Este sitio es nuevo, no conozco a nadie, ¡ay! Estoy muy asustada!



Mini-Westley: Mira. Un pajarito me ha dicho que le pediste un oso enorme a Papá Resinel, y te lo ha dejado aquí (ver cartas a Papá Resinel - cuando ella aún se llamaba Connie)
Semiramis:



Semiramis: ¡Gracias, Westley! Te quiero mucho, eres mi mejor amigo
Mini-Westley: ¿Sé, o no sé como tratar a las chicas?


(Vale ya sé que como historia no tiene mucha chicha, pero por poner algo...)

Dedicado a Kam, para que vea que su nena va a ser muy feliz y querida aquí...

Semiramis: ¿Tú quien eres?
Westley: No tengas miedo, soy Westley, y quiero ser tu amigo

Mini Westley

- Nombre: MINI WESTLEY
- Fecha de llegada: Cabeza: 29/08/2007. Doona Ryung y Soah 12/02/2010
- Casa: Elfdoll
- Tipo de muñeco: Elfdoll Kathlen (edición exclusiva para la tienda Dolls and Friends), tiene una carita durmiente. Maquillaje default. Además recibí las cabecitas disfrazadas de animalito de Ryung y Soah, para cuando quiere cambiar de aspecto.
- Peluca: alterna una de Antina's con una de Monique
- Ojos: Default
- Humano: Sonia
- Canción: I'm too sexy
- Color favorito:
- Aroma: Orange Spice

LA GUARDERIA



Semiramis se hace cargo de la guardería de las hadas. Todo empezó con la llegada de la primera Semilla… primero Semiramis se quedaba a su cargo cuando las hadas no estaban, y poco a poco, le fueron llegando los otros pequeños elementales: sirenitas de agua, gnomos de tierra, brotes vegetales. Semiramis, acostumbrada a velar por los pequeños desde el principio de los tiempos, los colma de cuidados, juega con ellos y cubre todas sus necesidades, pero está triste. Los niños de las hadas crecen pronto, van y vienen y desaparecen. Llegan sin nombre y salen antes de que Semiramis les pueda dar uno. Y aunque todos creen que Semiramis apenas tiene memoria, anclada como está en su mentalidad de niña eterna, Semiramis recuerda los tiempos en que velaba por los hijos de los hombres desde el momento en que sus hembras daban a luz, en que la veneraban con el nombre de Hathor, y le hacían ofrendas. Los tiempos en que los niños recibían nombre, y ella les veía crecer, y recordarla en sus ritos de paso a la adolescencia. Y Semiramis está triste.

Westley observa a Semiramis y siente algo raro en su corazón. Ese corazón que Westley entrega sin remordimientos todas las noches, y vuelve a llevarse por las mañanas, excepto un pequeño trocito que guarda para su amor imposible, cierta mujer casada que sabe que nunca será suya. Por eso le extraña sentir algo así cuando mira a Semiramis. No es lo mismo, lo sabe. No es ese tipo de sentimiento. Pero algo le dice que tiene que hacerla sonreir, o si no su corazón le dolerá como cada vez que ve triste a esa otra mujer. Y mira a Semiramis acunar a los pequeños bebés hada, y una idea surge en su mente.

Si hay algo que Westley puede hacer, es magia. Él mismo está hecho de ella. Así que toma un poco de arcilla y modela un tosco muñeco. Le insufla vida. Nunca dejará de ser una imitación, él no es capaz de crear vida real, pero este pequeño golem imita la vida fabulosamente bien, y lo que es mejor, nunca crecerá, como la propia Semiramis. Se lo lleva a Semiramis para que lo cuide, y Semiramis sonríe con una sonrisa que le hace resplandecer el corazón.

Al poco tiempo Semiramis le trae otro pequeño muñeco. Este es más delicado, como de hecho de porcelana. Le mira con sus ojos de amatista y pregunta:

- ¿Podrías hacer lo mismo con Apis? Creo que Horus necesita una compañera.

Westley es feliz, porque Semiramis es feliz.